Ir al psicólogo no es cosa de locos




Una de las razones más comunes por las cuales las personas no acuden a terapia psicológica es el desconocimiento sobre qué es lo que realmente hace una terapeuta; a ver, la psicoterapia se enfoca en trabajar las áreas cognitivas, afectivas y de comportamiento, provocando que el paciente se “haga cargo de su vida”, es decir, que pueda afrontar de manera eficaz las circunstancias adversas que todos encontramos en nuestro día a día.
Muchos piensan que la gente que va al psicólogo es la que realmente está loca, nada menos cierto pues la verdad es que no se necesita estar loco para buscar terapia. Quien acude a consulta lo hace porque tiene un problema abierto, algo que le molesta desde hace poco pero que es intenso, que para él o para ella es un verdadero problema y cuya solución viene aplazando en el tiempo o no es capaz de resolver sola. Son pocas las personas que llegan a mí consulta en un momento de su vida en el que no se encuentran especialmente mal, menos son las personas que vienen con el propósito de querer conocerse mejor.
Imagínense la posibilidad de tener 40 minutos para hablar únicamente de ustedes, contar sus miedos, sus problemas o sus angustias, para indagar en lo profundo y complejo de cada una de nosotras y entender por qué actuamos de una u otra forma. Muchas veces no logramos comprender el valor de expresarnos abiertamente en un espacio de confort y en la confianza que existe entre paciente y psicóloga; para que, al finalizar la sesión, tengamos respuestas, opinión o reacción sobre lo que buscas. Créanme, la visita a su psicóloga serán los 40 minutos mejor utilizados.
Sé que es difícil decidirse a ir, pero no hay porque asustarse, es más, mi símil preferido es comparar la terapia con ir a un spa, pero no a uno cualquiera sino a un spa emocional, donde puedan relajarse y deshacerse de lo que les cause molestias o quitarte algunos “pesos de encima” y poder “aclarar la vista o las ideas”. Ir al psicólogo nos ayuda a obtener herramientas asertivas y a conocer cómo utilizarlas para afrontar cada reto que nos pone la vida, los chicos y los grandes. Además, la terapia ayuda a las personas a entender las diferencias entre sus necesidades reales y aquellos mecanismos automáticos que las hacen comportarse de forma inadecuada o descuidada; la terapia busca encontrar en la persona, puntos fuertes y las debilidades propias de cada ser humano, con el fin de que alcancen equilibrio emocional.
Pero, cuidado, asistir a terapia psicológica no es para que la psicóloga nos resuelva los problemas o nos arregle la vida de manera mágica, ya quisiéramos, pero no somos magos ni brujas, te ayudaremos a aceptarte y amar lo que eres y a potenciar tu voluntad para generar cambios positivos sobre lo que te causa malestar, te hiere o te impide desarrollarte.
Las psicólogas construimos espacios de cuidado emocional, fundamentales para nuestra salud, la tuya y la mía. No se necesita atravesar por un problema más o menos grave para recién reconocer lo importante que es la salud mental y aceptar que la terapia es parte esencial del cuidado de nuestra salud.

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