Sí, sí me amo… No, no me amo…
Amigas, alguna vez se han preguntado qué es eso del
amor propio o qué es lo que nos hace sentir seguras y dueñas de nuestra propia
vida.
A eso, etéreo, es a lo que llamamos autoestima, es
decir, la percepción que construimos sobre nosotras mismas, de nuestra
capacidad y de nuestras debilidades, de la manera como sentimos, pensamos y
como relacionamos con nuestro entorno. La autoestima es la manera en la percibimos
nuestra propia imagen.
Trabajar y fortalecer nuestra autoestima es muy
importante pues esta influye en muchos aspectos de nuestra vida cotidiana, por
ejemplo, marca las decisiones que tomamos, señala la manera en la que
enfrentaremos cualquier circunstancia que se nos presente sea positiva o no lo
sea tanto. Por ello, es importante tener una imagen personal acorde con nuestra
realidad y trabajar para fortalecerla. La consecución de objetivos, el
bienestar personal, de pareja y familiar, así como el sentirnos realizadas
depende, y no poco, de la concepción que tenemos de nosotras mismas, de saber
de lo que soy capaz, reconocer lo que me falta y trabajar duro para
desarrollarlo y fortalecerlo (o para buscar y pedir ayuda, también importante).
Cuando la autoestima es alta, nos percibiremos de
manera realista, nos aceptaremos, sin que ello impida reconocer que debemos
mejorar para crecer, y nos sentiremos mujeres valiosas, dignas y apreciadas por
otras. Hará que valoremos nuestro tiempo, nuestro espacio, nuestra capacidad
para pensar y para tomar decisiones.
Por su lado, las personas con una baja autoestima piensan
que no son merecedoras de consideración, se sienten incómodas con los
reconocimientos y peor con los halagos, le quitarán importancia a lo que hacen,
por meritorio que sea, como cuidar de su familia, por ejemplo, e incluso,
pueden sentir rechazo hacia las muestras de afecto.
Unos de los problemas que de forma continua encuentro
en los pacientes que acuden a consulta es precisamente este “poco amor propio”
que influye en muchos aspectos de su vida, pero especialmente en las relaciones
que establecen con los demás. He podido notar que el sentimiento de culpa es
algo habitual en el patrón de relación que establecen con otros. La tendencia a
generalizar y considerar que todo se hace mal lleva a distorsionar el
pensamiento, hasta el punto de pensar que todo lo malo y lo negativo que sucede
alrededor es por su culpa.
La inseguridad, la duda permanente sobre lo que hacen,
si lo realizan bien o mal, decantándose habitualmente por calificarse de manera
negativa, lo que les provoca ansiedad, que redoblen esfuerzos para complacer,
para no molestar o por cubrir las necesidades de los otros, olvidando las
propias necesidades, por miedo a “dejar de ser valiosas”. Los pacientes con
baja autoestima tienden a establecer relaciones de dependencia, ya sea con su
pareja o con amigos y familiares. Tienen una necesidad intensa de sentirse
valorados, pero cuando esa valoración positiva se recibe también es rechazada
por sentirla inadecuada por su falta de méritos. Las relaciones de pareja
suelen acarrear un gran sufrimiento porque su percepción de no merecer nada
mejor hace que se unan a personas inadecuadas que contribuyen a mantener su
bajo nivel de autoestima, reforzando su idea de poco valor personal.
El amor propio es el primer y más importante tipo de
amor que debemos cultivar y fortalecer, reconocer nuestro valor y lo importante
que somos en nuestra propia historia y en la de quienes nos rodean. Cultivar
este amor empieza desde que somos muy pequeñitos y depende muchísimo de la
ayuda de nuestros padres o cuidadores para que se pueda ir desarrollando de
forma adecuada y equilibrada.
Dedicarnos tiempo, mimarnos, buscar conocernos
profundamente y aceptarnos con nuestras virtudes y defectos es el primer paso
para mejorar nuestra autoestima. Ir a terapia a nuestro spa emocional es vital
para poder sanar aquellas cosas que nos desgastan y nos impulsan a tomar
decisiones que a largo plazo nos lastiman, romper con patrones de relación no
saludables, aprender a poner límites y a expresar lo que sentiremos de forma
clara y asertiva, son algunas de las cosas que dependen del nivel de autoestima
que tengamos.
El amor propio nos ayudará a relacionarnos de manera
sana, en especial con nosotras mismas y con el ambiente que nos rodea, para
poder ser completamente felices y disfrutar de la vida con todos sus escenarios,
en los buenos y también en los malos, de manera plena y positiva, aprendiendo
de cada error y mejorando día a día.



Comments
Post a Comment