Ser resiliente en tiempos de Covid19
Estos
meses de confinamiento, en donde la mayoría de actividades se han visto
pausadas, han generado enormes cambios a nivel emocional en las personas. Si
bien es cierto que no todos los cambios son malos y que muchos nos sirven para
mejorar, aprender y crecer, otros nos afectan y hasta pueden llegar a dañar
nuestra salud mental.
En
estos tres meses de cuarentena he tratado a varios pacientes con síntomas de
ansiedad frente a la incertidumbre, a personas que se encuentran frente a
situaciones que no pueden o no saben cómo controlar y que se sienten
enfrentadas a circunstancias que no han experimentado antes. También he visto
como, con la terapia adecuada, esa ansiedad se transforma en cambios positivos que
sin el shock de la crisis sanitaria no se habrían dado con tal velocidad, lo
que ha servido como detonante para que personas distanciadas de sus familias ya
sea por cuestiones del trabajo que realizan o por problemas o preocupaciones
externas, se unan más a sus familias. Impresiona ver como al no poder
acercarnos al estar obligados a abandonar la cercanía física empezamos a valorar
más la importancia del estar conectados en redes sociales humanas, y cómo
aplicaciones como zoom, WhatsApp, Skype y otras, nos permiten mantenernos en
contacto y presentes.
Muchos
de mis pacientes me cuentan experiencias de sus vidas y mencionan su deseo de
actuar de manera diferente en su entorno familiar y personal, es que, ¿cuántos
de nosotros estamos presentes físicamente, pero con nuestro pensamiento en otro
lado? Definitivamente esta crisis sanitaria y económica, a pesar de afectar
nuestra salud y nuestros patrimonios, también nos dejará muchas enseñanzas.
Mirar
como la vida se vuelve más frágil, presenciar como las familias se despiden
prematuramente de sus seres queridos es algo difícil de entender y de explicar,
así como es complejo entender que el dolor viene acompañado de esperanza y que en
esas circunstancias terribles aún las personas más frágiles son capaces de aceptar
el dolor y transformarlo en fortaleza, en paz y en calma.
A
esa capacidad le llamamos ser resiliente y está activa en muchas personas durante
la pandemia. Viktor Frankl, un autor que pasó gran parte de su vida en los
campos de exterminio de Auschwitz y de Dachau, menciona que, al vivir las experiencias
traumáticas de ese lugar, logró dar sentido a su vida, fue la resiliencia la
que le permitió afrontar y superar su tragedia y es la misma que otorga a mis
pacientes la capacidad para afrontar su ansiedad y sus miedos.
No
quiero cerrar este post sin contarles que también he sido cercana al personal
de salud que ha afrontado esta crisis en primera línea, ellos y ellas, a pesar
de experimentar elevados niveles de estrés y ansiedad, no sin dificultad, han logrado
utilizar esta resiliencia y transformar los problemas a su favor y a favor de
los pacientes que atienden en las áreas UCI y de hospitalización. Soy testigo
presencial de la medicina que son las redes de apoyo (familia y amigos) y de
cómo se vuelven vitales para sobrellevar el confinamiento y doy fe que a pesar
de que no se sabe aun cuándo terminará la crisis sanitaria y económica, las
personas y las familias no han perdido la esperanza porque son un ser resiliente.
Si
leíste esto de casualidad y necesitas alguien con quien hablar, escríbeme yo
invito los cafés virtuales. Gracias por leerme.



Me parece una explicación de lo que vivimos de manera profesional pero sin perder Humanidad gracias
ReplyDeletemuchas gracias por leerme!
DeleteMuchas gracias por compartir este mensaje, sirve de alivio saber que todos nos sentimos así
ReplyDeleteGracias por leerme, es muy saludable hablar sobre temas de salud mental
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