Dar un salto sobre los miedos y avanzar



El año 2020, que en poco tiempo termina, ha sido especial y diferente para cada uno de los habitantes del planeta, en pocos meses hemos visto cambios profundos en las sociedades y en las personas, vimos como países enteros se paralizaron, pasamos de algo que llamábamos normal o cotidiano a otro nuevo y distinto. Hemos dejado de lado actividades que antes eran habituales para vivir lo que bautizamos como nueva normalidad, en definitiva, han sido meses en donde nos hemos retado a utilizar nuestros recursos emocionales para afrontar todos esos cambios tan bruscos. Para muchas de nosotras, el mayor enfrentamiento ha sido con ellas mismo, nos hemos visto forzadas a enfrentar nuestro miedo.

El miedo, es una emoción básica y primaria que suele ser catalogada como una emoción desagradable, ya que nos hace sentir mal (aunque no negativa, ya que sentir emociones siempre será positivo). También es considerada una emoción pasiva, porque provoca el retirarnos de lo que ocurre y alejarnos de los que nos causa daño. El miedo es una emoción que genera reacción en función de nuestros patrones mentales, de nuestras creencias y pensamientos. El miedo en sí mismo es positivo, nos ayuda a alejarnos de un suceso para el cual todavía no nos sentimos preparados.

El problema con el miedo se da cuando se vuelve disfuncional, cuando nuestras creencias e interpretaciones hacen que sintamos miedo de forma persistente y paralizante. Por ejemplo, cuántas veces no hemos hecho lo que deseamos porque nos da miedo lo que puede ocurrir (viajar, ir a otro país a vivir, iniciar un negocio propio, comenzar una relación sentimental, hacer algo nuevo por nuestros propios medios, etc.), cuántas veces nos detenemos frente a lo que puedan decir los demás. Esta gestión negativa del miedo hace que nos paralicemos y nos dificulta salir de nuestra zona de confort.

La pandemia, y las decisiones en torno a ella como la inmovilización o la pérdida de empleos, a pesar de generar tantas cosas difíciles de sobrellevar, han impulsado a mucha gente a cruzar sus barreras de miedo, las que tantas veces les imposibilita seguir. He visto cómo amigas cercanas han empezado sus emprendimientos y doy fe de su valentía y esfuerzo, también como mis pacientes ahora utilizan sus propios recursos para enfrentar las situaciones que hace solo algunos meses les generaban aprensión. El miedo puede servirnos de impulso para avanzar hacia lo que realmente queremos, nos enfrenta a la oportunidad de intentar.

Una vez más ratifico que la magia de la terapia está en ver como una persona rompe uno a uno esos esquemas mentales negativos y va dejando de a poco la parálisis que le provoca el miedo y que le impide reconocerse como la magnífica persona que es, de ahí la importancia de recordar siempre quiénes somos, de qué estamos hechas y sobre todo, que somos capaces de superar los miedos propios y de hacerlo al ritmo que necesitemos.

Si leíste esto de casualidad y quieres o necesitas conversar con alguien, escríbeme yo invito los cafés virtuales. Gracias por leerme.

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